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El Interior del Diseño

Juliana Imhoff es Diseñadora de Interiores. Siempre le gustó: desde chica iba a la Escuela de Bellas Artes y a los 6 años se escapaba a ver los talleres que se hacían en la carrera de Diseño de Interiores que se había abierto en San Francisco, su ciudad natal.

Vino a Cba a estudiar Arquitectura, pero su sueño siempre fue Diseño de Interiores: “Entré a la Spili y me apasioné. Creo que encontré mi lugar en la Spili.” Y sus conocimientos de Arquitectura la ayudaron muchísimo en toda la carrera.

Se formó en escuelas públicas, y siempre sintió admiración por la Spilimbergo: “La escuché nombrar muchas veces, y cuando dejé arquitectura y decidí retomar los estudios ya había ido varias veces a preguntar a la Spili”, y llegó justo cuando estaban las inscripciones abiertas, entonces pensó: “Ahí vamos, esta es mi oportunidad”.

 

Para Juli la Spili es un lugar muy especial. Cree que lo que le da el valor que tiene son los años de trascendencia que tiene la institución. Comenzó estudiando y se convirtió en ayudante alumna y trabajando en la Biblioteca. “Se vive diferente en la Spili”, recuerda. Dice que uno le da mucho valor al esfuerzo que se le pone al estudio, a lo que los profesores dan y dejan en la institución. “La verdad es que a mi me costó muchísimo y cuando me recibí y presenté mi tesina, fue una alegría inmensa.”

En su casa, era Arquitectura o nada. Se metió a Diseño de Interiores por iniciativa propia, y habló con los docentes, que eran los mismos de Arquitectura, y le dijeron que el título que se entregaba en la Spili “no solo era para decorar interiores”. En los 3 años de la carrera hay materias muy específicas y eso te permite profundizar aspectos que a lo mejor no se tienen en cuenta al momento de comenzar, como Diseño Lumínico, “que es la materia que mejor se dicta en todas las carreras de arquitectura e ingeniería del país”, dice orgullosa.

Por eso, su consejo para vos es que “si tenés ganas y te gusta, anotate, porque la Spili tiene algo muy especial que yo creo que no lo encontrás en otro lado. Se tiene mucho en cuenta a la persona. Tiene mucha demanda, viene a estudiar mucha gente de todos lados, pero el esfuerzo lo vale.”

Además, añade que el Diseño de Interiores convive con muchas disciplinas, es una carrera interdisciplinaria, y se pueden hacer muchísimas cosas: podés empezar diseñando un mueble y terminar ambientando el Museo Caraffa. Podés trabajar como vidrierista, diseñar stands en ferias. En la carrera el Diseño se aborda desde todos sus aspectos y funciones: no solamente abarca viviendas, sino también espacios sociales, culturales, deportivos, espacios interiores, intermedios y algunos exteriores. “Y podés especializarte en algunas ramas como patrimoniales y restauración, entre otras.”

No podía faltar nuestra pregunta extraña, y quisimos saber qué objeto sería. Entre risas, respondió que la pregunta le disparaba muchas cosas, pero como apunta mucho a la conciencia ecológica (es voluntaria en una fundación ecoambiental), respondió que sería un huerto ecológico. “Una huerta de hierbas, o sea, genero vida, aromatizo, perfumo y siempre con el tema de la restauración; un pallet ecológico transformado en una mini huerta aromática.”

Por último, quisimos saber cuál es su próximo desafío para seguir creciendo dentro de esta profesión: “Yo uno mucho el diseño con la docencia y algo que siempre soñé es tener un instituto, una escuela de diseño donde se pueda trabajar interdisciplinariamente con otros diseños, generando proyectos pero también generando proyectos educativos.”

Si querés estudiar Diseño de Interiores en la Spili, en nuestro curso de Apoyo te vas a encontrar con Juli en el aula 😉 Si querés más info, hacé click acá